Posteado por: Diego | Febrero 25, 2008

Reconocimiento al buen cine

No country for old men ha sido la gran triunfadora de la noche de los Oscar al lograr cuatro importantes premios: mejor película, mejor dirección -los hermanos Coen-, mejor guión adaptado -de la genial novela homónima de Cormac McCarthy- y mejor actor de reparto, para Javier Bardem en su papel de Anton Chigur.

No por el hecho de este tan merecido premio voy a colmar de virtudes unos premios que en cuanto a calidad no han premiado históricamente a lo mejor (en ese sentido, los Globos de Oro ponen el listón más alto en ese aspecto; y baste recordar que Cary Grant nunca recibió un premio, por no hablar de Woody Allen,…) pero lo que sí es indudable es su repercusión mediática y la importancia que se les otorga.

Empezando por lo que nos toca más cerca, nos complacemos enormemente por el reconocimiento a Javier Bardem, en ese papel de asesino de los nuevos tiempos que “descoloca a los viejos” como el sheriff que también borda Tommy Lee Jones. Muy acertadas fueron sus palabras al recoger el galardón. Además de agradecer a su familia (una saga de actores del más alto nivel), dedicó el premio a “los cómicos de España que llevaron la dignidad y el orgullo a nuestro oficio” (tan bien reflejados en la película de Fernando Fernán Gómez, El viaje a ninguna parte). Fuera de toda discusión está el nivelazo de este actor, capaz de llenar la pantalla con su sola presencia y que ha dado pruebas más que contundentes en su carrera. Además, ha sabido mantenerse en un plano comedido en que ha preferido pasar temporadas sin trabajar simplemente porque no recibía papeles que le pudieran atraer o motivar. Por si fuera poco, su posicionamiento con los problemas sociales y el estar comprometido con su forma de pensar completan al referente actual de nuestro cine. Os dejo aquí la referencia a un artículo de opinión sobre su figura, redactado tras la consecución de los Globos de Oro.

En cuanto a los dos primeros premios citados -su pronóstico no era tan claro como el de Bardem- suponen un aspecto muy importante: el premio a un cine de autor, un cine personal, alejado totalmente de las rígidas normas de mercado y que -dicho castizamente- “no se casa con nadie”. Un cine muy cuidado, bien hecho y con un sello personal que nos encandila a todos sus condicionales. El reconocimiento del cine independiente lo tienen desde hace mucho tiempo. Ahora les ha llegado de la industria de Hollywood (Fargo ya fue un pequeño acercamiento que consiguió dos premios: mejor guión original y mejor actriz para Frances McDormand). Y además, una película (que ya he comentado hace unos días en este blog) muy buena, que parte de una gran novela (así enlazo con el último galardón). En estos momentos me hallo inmerso en su lectura y será muy interesante ver cómo se ha producido el proceso de adaptación de este gran material que cayó en manos de los hermanos Coen: Joel y Ethan. En breve espero hablar más sobre esa adaptación. Desde aquí mi enhorabuena por el reconocimiento al buen cine.


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