Menudo añito que está completando el DKV Joventut. Comenzó con la Liga Catalana, siguió con la magnífica Copa del Rey (en casa del anfitrión y jugando un baloncesto de muchos quilates) y ahora se ha paseado por Turín para ganar la Copa ULEB. Y aún queda la liga ACB (de momento, marchan segundos en la clasificación) y en los play-off son capaces de todo. Enhorabuena merecida por un trabajo muy bien hecho desde hace mucho tiempo. De la mano de Aíto García Reneses, el Joventut es el ejemplo de que no hace falta demasiado presupuesto ni estrellas fichadas a golpe de talonario (las estrellas que le han ido quitando año a año han sido fruto de su bien trabajada cantera).
Dentro de esta semana grande europea, también hay que felicitar al Akasvayu Girona. Muy buena competición la realizada por los de Pedro Martínez. Se plantaron en la final ganando a dos equipazos rusos (especialmente el Dinamo de Moscú, al que apartó de la final) e intentaron competir contra el Joventut, pero el cansancio de tres partidos en tres días y un rival que es un rodillo, que no baja el ritmo ni aunque gane por treinta (lo hizo en cuartos contra el Pamesa y se llevó por ello una fuerte reprimenda de su técnico) lo impidieron.
Por contra, nuevamente desastrosa la participación del Pamesa en esta final a ocho de la ULEB. Sin ninguna opción de ganar el partido y con éste ya perdido prácticamente en el segundo cuarto, las sensaciones volvieron a ser muy tristes. Era ver a un equipo jugando como tal (el DKV) contra una banda de amigos intentando casi únicamente lanzamientos de tres. Me duele mucho decir esto porque hablo de mi equipo, pero si se quiere mejorar, es preciso reconocerlo.
Por lo que respecta a la Euroliga, enhorabuena también al Tau, que ganó su partido y jugará (por cuarto año consecutivo) la Final Four (la gran fiesta del baloncesto europeo de clubes). Al disputarse en Madrid, seguro que su incondicional y animosa afición le dará un apoyo que puede ser decisivo para lograr el título más importante del baloncesto europeo. No lo tendrá fácil: espera el CSKA de Moscú en la semifinal y Maccabi o Siena en una hipotética final. La llegada del Maccabi, por desgracia, se produjo a costa el Barça, que se ha quedado a las puertas de esta cita. El factor cancha ha sido decisivo en este caso.
