Gainsbourg, un bello homenaje

El viernes pasado llegó por fin a nuestras pantallas, la película Gainsbourg, (vie héroïque). Como su nombre indica, se trata de un biopic del genial cantante francés Serge Gainsbourg. Ahora bien, su director, Joann Sfar, realiza, como él mismo lo llama, un cuento sobre el cantante francés, en el cual introduce a un personaje de dibujos animados, que podríamos denominar como el genio creador del autor, que lo acompaña durante buena parte de la película y que empieza a modelarse en los primeros años del cantante, cuando obligado por su padre a aprender a tocar el piano, su máxima ilusión es llegar a ser un gran pintor y cuando todavía es Lucien Ginsbourg, su nombre original.

La película tiene muchos atractivos, especialmente para admiradores del gran músico francés, porque se hace un repaso bastante completo a lo que es la trayectoria principal de Serge como artista y especialmente como músico: su paso por diferentes piano-bar, su intención de ser un virtuoso músico de jazz, sus primeras composiciones (excelente es la versión ficticia con Boris Vian del Intoxicated man, donde cada uno juega con la letra basada en la metonimia bois/vois), y la llegada de la fama con sus creaciones para importantes cantantes francesas (en la película aparecen Juliette Gréco o France Gall), su productivo romance con Brigitte Bardot, sus años con Jane Birkin, la época reggae que tantos problemas le creó con sus paisanos por la versión jamaicana del himno galo, y su última época decadente que culmina con Bambou. En definitiva, un recorrido muy amplio por un personaje tan completo y variado. En todas las etapas, las imágenes y las palabras van completándose con varias de las joyas musicales que compuso el genial autor aunque casi siempre con la voz prestada de los actores, de los que luego hay que hablar muy laudatoriamente. Únicamente capté (igual se me escapó alguna) un trozo original, del Je t’aime moi non plus, justo cuando Serge y Jane Birkin llevan a su productor discográfico, papel interpretado ni más ni menos que por el director Claude Chabrol, el single que más polémica y fama le dará a Serge a lo largo de su carrera (recordemos que fue una canción censurada en bastantes países, no sólo en la fascista España de entonces).

Y, como decía, otro de los grandes aciertos, tiene muchos, pero me detendré en estos dos porque mi Gainsbourgofilia no creo que sea tan contagiosa, es la magnifica caracterización de los personajes. Desde el increíble parecido de Eric Elmosnino con Serge Gainsbourg en su época adulta, especialmente captado en la forma como él fumaba y sus gestos faciales al hacerlo o la circunstacia histórica (que se puede ver en imágenes) de Serge defendiendo a sus músicos jamaicanos ante un grupo de fascistas franceses desencantados por la Marsellesa reggae, o esa manera de hablar mezcla de timidez y de pose. Un hallazgo también es Kacey Mottet Klein, quien representa a Lucien Ginsbourg en sus años mozos, cuando se produce su aprendizaje vital y cuando sueña con ser pintor y pintar a la mujer desnuda que sirve como modelo a los pintores con los que comparte escuela. Y, al igual que él, las mujeres de su vida también han sido “clavadas”, especialmente la actriz Laeticia Casta, como Brigitte Bardot, quien inspiró algunas de las mejores canciones del autor como Initials B.B., Bonnie and Clide, Comic Strip (su proceso de creación aparece en la obra de una manera muy cómica en la película, pues al despertar ella en su estudio pregunta a Serge si tiene croissants, a lo que él responde que no, pero que en ese intervalo, le ha compuesto tres canciones) o la conocidísima Je t’aime moi non plus, la cual grabó pero no pudo publicar durante mucho tiempo porque el marido de ella se negó, como se cuenta en el film. También está muy conseguida la actriz británica Lucy Gordon, que por desgracia ha pasado a la historia ‘gracias’ a esta película, ya que fue su último trabajo antes de su suicidio. Junto a ellas, otros grandes cantantes o personajes como Juliette Gréco, France Gall, George Brassens (interpretado por el mismo director, en una actuación musical donde borda el ‘J’ai un rendez-vous avec vous‘, que tanto llega al padre de Lucien/Serge) o el comentado Boris Vian.

En definitiva, una película (un cuento) sobre uno de los más grandes genios de la música del siglo pasado, hecha por un director que es capaz de mostrar la admiración que siente por él, que es mucha y que gustará/encantará a los fans del músico francés. Y también muy recomendable para quienes no lo conocen y deseen acercarse a él. No se arrepentirán.

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